Dedicado a @StephanieBossi
—¡Perfecto! —dice su interlocutor al otro lado sonriendo cortando después la comunicación. —Esto os pasa por ignorar mis advertencias. Nuestras advertencias. Cada uno con los suyos, cada uno con su gente.
En el hospital, los médicos acuestan a las dos madres en unas sillas de la sala de la espera, alejadas de la multitud y piden a las personas que están allí que se alejen un poco para que puedan estar mejor. Los facultativos colocan sus cabezas hacia un lado para no dejarlas boca arriba y les toman el pulso. Poco a poco poco las damas van a recuperándose.
—Déjenlas solas y tranquilas unos minutos para que se terminen de recuperar, pero estén pendientes de ellas. Cuando vean que están recuperadas del todo que se incorporen poco a poco y que beban un poco de líquido. Es posible que haya una lipotimia por estrés emocional. No obstante sería bueno que se hicieran pruebas para descartar otras cosas.
—No se preocupe doctor. En cuanto nos sea posible las llevarémos a practicarse unos exámenes, pero no creo que quieran hacerlo hasta que sus hijos se recuperen. —dice el marido de una de ellas, el padre de Serena.
—Eso puede llevar tiempo. Ahora mismo ambos están en estado vegetativo. Eso no significa que no sean conscientes de lo que pasa a su alrededor aunque apenas se puedan comunicar. Hay un pequeño porcentaje de pacientes en la situación de ellos que pueden sentir o tener recuerdos. No obstante seguimos haciendo pruebas.
La noticia del médico cae como un jarro de agua fría en las familias de ambos y sus amigos que se derrumban.
A unos metros de allí sus hijos siguen sin recuperar el conocimiento del todo y siguen recordando sus vidas antes de la boda que los ha unido para siempre.
Cinco años antes, Estocolmo, Suecia.
Los invitados a la fiesta de los Larsson comienzan a llegar al hogar de la familia. Los miembros de la banda se abrazan entre si y saltan felices por el éxito que acaban de lograr. Es un éxito muy importante para ellos, ya que han triunfado, han vendido más en Suecia que los estadounidenses que han tocado en el país con todo lo que ello supone. Al parecer en el mundo del espectáculo, son más famosos y cotizados los artistas nacidos en Estados Unidos.
Algunos oriundos de dicho país se miran demasiado el ombligo y creen que no hay mundo más allá de sus fronteras, de lo que triunfa allí. Al parecer el resto del mundo no existe para ellos.
Las familias de los músicos los observan felices. Están muy orgullosos de ellos. Nunca se rindieron, siguieron en lo suyo. Sus allegados sabían que los chicos tenían y tienen talento pero también que el mundo del espectáculo y el de música era muy complicado, desagradecido e injusto. No siempre triunfa el que tiene talento y lucha por abrirse un hueco. A veces consigue el éxito quien no tiene el talento suficiente, por motivos ajenos a ello.
Por suerte para los suecos su talento y su lucha están dando sus frutos. Su próximo objetivo es hacer su música algo internacional, no quedarse solo con el éxito obtenido en Suecia.
Ya que artistas procedentes de Estados Unidos ha llegado a su país llevando su música y logrando un éxito relativo, es justo que ellos incursionen en su mercado para llevar su música también hasta aquella nación.
Los suecos disfrutan de su primer escalón al triunfo en aquella fiesta sencilla y familiar donde degustan comida típica del país. Como homenaje a los chicos, la música que se escucha en la celebración es la del grupo. Todos están felices por ello y ya sueñan en grande en llevar su música, no solo a Estados Unidos sino más allá. A cada uno rincón del planeta
Corpus Cristie, cinco años atrás...
Serena enfadada baja al primer piso de su casa y atraviesa el salón como una exhalación. No es una persona que tenga por costumbre enfadarse, de hecho siempre está con una sonrisa en el rostro, pero eso la hace enojarse mucho. Sus padres la siguen preocupados al verla tan furiosa. La morena abre la puerta y grita a los reporteros.
—¿Os parece bonito presentaros en mi casa a escondidos como si fuérais unos vulgares ladrones para hacerme fotos sin que yo me entere? ¡No tenéis vergüenza! —les reprocha la joven cantante.
Al saber esto el padre de la muchacha sale corriendo tras los periodistas esperando alcanzar a algunos reporteros gráficos y decirles cuatro cosas.
—¡Venid aquí, desgraciados! ¡Os voy a enseñar un poco de respeto! —dice el progenitor de la artista furioso.
Los fotógrafos de la prensa amarilla salen despavoridos de allí, pero aún así uno de ellos para unos segundos y hace una foto al padre de Serena. Seguro que esa instantánea les sirve para algo en algún programa. Algo que generará morbo y audiencia. Por desgracia, el paparazzi que ha tomado esa foto da un mal paso, tropieza y cae al suelo.
El golpe contra el suelo y cargar todo el peso del cuerpo sobre ella deja la cámara inservible del todo. Al individuo no le queda más remedio que dejarla allí tirada y salir por piernas rápidamente pues el padre de la intérprete, que además es un tipo bastante grande y antiguo luchador de lucha libre mexicana, se acerca a él cada vez más. Si le pilla podría destrozar su cara de un solo golpe. Aunque ya no se dedica a la lucha de manera profesional sigue practicando pesas y ejercicio, además de entrenar a nuevos luchadores.
Perdonad por lo corto del capítulo. En esta ocasión he querido que sea así
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