CAPÍTULO 4

Meses después... 

Los Ángeles 1986.

—Mamá ya llegamos a Los Ángeles. —dice la joven Serena cuando llama a su casa en Corpus Christie. 

—¿Qué tal todo por allá mi niña? —le pregunta su madre. 

—Bien mamá, aunque demasiada gente. Todo el mundo tiene demasiada prisa. Ahora vamos a ensayar. —dice la hermosa joven de cabello negro. 

Serena sonríe en ese momento al mirar frente a ella desde el teléfono del recinto. Su sonrisa, la expresión de las bonitas facciones de su rostro no dejan lugar a dudas. Le gusta, le encanta lo que tiene frente a sus ojos.  

Justo enfrente de la morena Joakim le devuelve la sonrisa haciendo que Serena se sonroje un poco por la forma en la que él la contempla, con una sonrisa permanente y como si en esos momentos no hubiera en aquel lugar, en el mundo, mujer más bonita y que capte toda su atención que ella.

«Vamos Joakim, habla di algo.» «Conversa con ella, si la sigues mirando con esa cara de estúpido va a pensar que de verdad eres un idiota.» piensa el cantante de ojos claros.

Ella le guiña un ojo sin dejar de sonreírle y en ese momento llega la banda del muchacho para llevarse a ensayar al vocalista. 

El cantante tropieza al dar un mal paso por estar pendiente de Serena y cae al suelo. Ella se asusta y casi está a punto de ir en su dirección a ver como se encuentra cuando el cantante se levanta con ayuda de sus amigos.

—¡Mira qué eres torpe, colega! —dice uno de los músicos.

—Yo le entiendo. Comprendo porque estaba tan distraído que hasta tropezó y se cayó. —responde otro de los compañeros de banda mirando a Serena con una sonrisa cómplice en el rostro. —Hasta yo me habría caído después de ver algo tan bonito. —bromea el chico de cabello castaño y melena lisa. 

Cuando la banda se va ella sigue hablando de su madre y segundos después se despide de ella. 

—Tengo que dejarte, mamita. —dice la joven colgando el teléfono en su sitio.

En la época actual, los familiares de los recién casados siguen esperando con angustia su evolución. Lo que suceda en las próximas horas será fundamental para saber si van a sobrevivir o no a las heridas causadas por el accidente. 

Mientras tanto la persona autora intelectual del atropello ve complacida en un espacio de noticias la información sobre los sucedido con la pareja. 

—Vuestra terquedad os pasará factura. Ojalá no salgáis de esta. 

Los mismos periodistas que antaño lanzaron duras críticas sobre la pareja y su romance ahora se posicionan de su lado diciendo cosas como... 

—Están hechos el uno para el otro, esperemos que se recuperen.

Los fans de ambos que están muy preocupados por los dos, enfurecen al presenciar el cambio de los reporteros. 

—¿Y ese cambio repentino de actitud cuando siempre los han atacado a qué viene? —dice una joven fan de Serena llena de rabia. 

—Cariño, ya sabes como son. No es que hayan cambiado, será que en este momento les conviene ponerse de parte de ellos. Quedarían muy mal si estando luchando por sus vidas se dedican a atacar y criticar. Son malvados y mentirosos, pero muy astutos. Ahora les conviene ponerse de su lado. —le recuerda su novio que es fan de Joakim y su banda.

La música de Serena y Joakim los unió y ambos se enamoraron y comenzaron a salir más o menos por las mismas fechas en la que los recién casados confirmaron públicamente su historia de amor. Luego cuando Serena y Joakim cantaron juntos en un concierto, Sara y Gunar que también son una pareja muy distinta físicamente, acudieron al recital para celebrar que estaban juntos gracias a los artistas.

—¿Te acuerdas amor de lo que ocurrió aquel día? —pregunta la morena de cabello rizado y cierto parecido con Serena a su futuro marido que es de Suecia como Joakim, aunque de un sitio algo más lejano de aquel en el que el cantante creció. 

Su sueño era casarse con la música de ambos en su boda y que la pareja de artistas les acompañarán en ese día tan especial de sus vidas que será en unos meses. Sin embargo ahora con lo ocurrido... 

Agosto de 1987.

Habían transcurrido unos meses desde que Joakim y Serena se habían conocido y enamorado. Llevaban su relación con la mayor de las discreciones para protegerse de la prensa y vivir aquello con tranquilidad y como una pareja normal. Querían sus momentos de romanticismo y ternura, algo que teniendo a los reporteros detrás de ellos en cada momento era imposible.
Fueron unos meses de tranquilidad y paz, además los compañeros de grupo de Joakim los ayudaron mucho cubriéndolos cuando coincidían en una gala con Serena y la pareja se escabullía durante unos minutos para darse besos. 

En el concierto, tras la confirmación de la reacción, Serena y Joakim se enteraron de la historia de Sara y Gunar, que llevaba desde los quince años en Estados Unidos. Los hicieron subir al escenario y los dos artistas cantaron una canción a dúo dedicada a la pareja de fans que se conoció gracias a su admiración por ambos. Eso fue hacia el final del recital, fue la última canción en tocarse y mientras la banda de Serena y la banda tocaba esa canción las dos parejas se besaron ante la alegría de los fans de ambos cantantes. 

Nueva York 1991 

—Sí cariño, fue algo tan bonito... —dice ella mientras él la abraza con ternura. —Tenemos que rezar por ellos. —propone Sara. 

Él la sonríe

—Amor, sabes que yo no creo mucho en esas cosas, pero voy a mandarles mis mejores deseos y muchas energías positivas. —responde su futuro marido.

En el hospital, las familias de ambos y los compañeros de banda del sueco que son como familia para Joakim y Serena recuerdan todo lo que han vivido desde que ambos se enamoraron. 

—Cuando nuestro hijo nos habló de ella supe que estaba enamorado de Serena. Podía sentirlo. —comenta el padre del rockero. —Me hablaba con tanta pasión de ella...Y cuando la vi y la conocí  enseguida entendí porque Joakim estaba tan loco por ella. —se sincera el padre del joven mirando a los padres de Serena que le sonríen agradecidos. 

—A nuestra hija le pasó más o menos lo mismo. —dice el padre de la joven. —Podía ver el brillo en su mirada al hablar de él, pero sobre todo el primer día que se vieron. 

Nueva York 1986

Sin imaginar que van a participar en la misma gala, Joakim y Serena se preparan para ensayar en el escenario en el que luego cantarán. Cuando un artista ensaya solo pueden estar presentes en el estudio los músicos, el regidor del programa y el mánager del artista en cuestión, de modo que ninguno de los dos sabe que el otro va a cantar en unas horas allí mismo. Lo que sí pueden hacer es escuchar como ensayan desde una sala contigua. 

—¡Qué bonita voz! —dice Joakim embelesado por la voz que está oyendo. —¡Bajad un poco la voz, gamberros! Quiero seguir escuchando. 

Cuando la dueña de la voz que tanto  ha impacto a Joakim acaba de cantar abandona el escenario sin que nadie la vea. Minutos después otros artistas  suben al escenario a ensayar la canción que van a interpretar esa noche.

El sonido y la potente voz de quien ensaya en esos momentos impresiona a varias personas que están fuera de la estudio. 

—¡Guau, una voz impresionante, potente y que transmite mucho! —comenta otra cantante a Serena que se pregunta quién será el artista que canta de esa forma. 

Serena conoce a todos los artistas que van a participar esa noche en la gala, los reconoce por su voz. Sin embargo, esa hermosa y potente voz masculina jamás la había escuchado con anterioridad, no tiene ni la más mínima de quien es el artista que interpreta esa canción. A la latina le impresiona esa voz y espera poder conocer al hombre que canta de esa manera tan increíble. 

Horas más tarde, cuando la gala da comienzo, los artistas salen uno a uno a interpretar sus temas. En ese momento, los artistas si pueden estar presentes mientras otros se encuentren encima del escenario. 

En el momento en que Serena sube al escenario, unos silbidos de admiración comienzan a escucharse. Su impresionante belleza y su cuerpo voluptuoso enfundado en unos ajustados pantalones negros y un corpiño rojo atraen las miradas de mucha gente. Serena comienza a cantar y en cuanto Joakim la escucha descubre que ella era la artista que cantaba y a la que él tenía tanto interés en escuchar.

En el momento en que Serena está cantando y se mueve con sensualidad explosiva descubre a Joakim y su banda mirándola. Ella le mira mientras canta, se gira dándole la espalda y se mueve al otro lado del escenario, juega con su micrófono y luego vuelve al extremo del escenario en el que se halla el sueco, le vuelve a mirar mientras canta, le guiña un ojo y baila con sensualidad. Vuelve a darle la espalda, instantes después gira la cabeza y le guiña un ojo con picardía, mientras el rockero le sonríe con cierta timidez. 

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