CAPÍTULO 1
—Y yo os declaro marido y mujer. —dice el sacerdote de una pequeña iglesia en Estados Unidos a la pareja que acaba de casarse.
Guapos y triunfadores, los cantantes Serena y Joakim acaba de contraer matrimonio y han querido compartirlo con sus respectivos fans, aunque no así con la prensa que de todas formas no han parado hasta que han averiguado donde se celebraba el matrimonio y así poder lucrarse una vez de los artistas como acostumbran a hacer aunque tengan que inventar mil y una mentiras.
A pesar que no han sido invitados a la ceremonia y todo se llevó con la mayor discreción posible se las han ingeniado para saber donde y cuándo los dos artistas iban a unir sus vidas. Parecen haber olvidado el daño que durante un tiempo hicieron con sus mentiras y manipulaciones, hablando especialmente mal de ella, una hermosa y triunfadora mujer que ha arrasado en la industria musical, por encima incluso de las cantantes femeninas más premiadas y exitosas.
En un mundo donde durante años ha triunfado los cantantes masculinos blancos, su triunfo siendo mujer, de piel tostada y raíces mexicanas aunque estadounidense de nacimiento, ha sido más difícil de asimilar para algunas personas y todavía a día de hoy se pone en duda su talento. Serena tiene que estar demostrando continuamente su valía y su talento. Su triunfo no ha sido debido a su belleza, y eso es algo que también tiene que demostrar casi a diario.
En cuanto ella y ya su marido se vieron por primera vez unas sonrisas, algunas personas dicen que bobaliconas, asomaron en sus rostros y desde ese momento, cuando están juntos esa sonrisa no se les ha borrado de la cara.
Cuando confirmaron su romance, los fans de ambos se volvieron locos. Pensaban que estaban hechos el uno para el otro.
Como no podía ser de otra manera, la confirmación de relación fue en un concierto del cantante con su grupo en el que ella apareció por sorpresa. Él ni siquiera sabía que ella estaba allí.
El mánager de la banda era el único que sabía lo que iba a suceder puesto que la cantante se puso en contacto con él. Quería reventar la exclusiva a los tabloides y ser ella quien confirmara su relación con el sueco de melena leonina. La prensa ya los había perseguido por separado tratando de sonsacarles información sobre un presunto romance. A cada uno de ellos le adjudicaron diversas parejas, decían lo que les daba la gana de ellos, en especial de Serena. Cosas negativas y morbosas.
Aunque sabían que lo que aseguraban era falso les daba igual. Ganarían mucho dinero con esa mentiras. Se hicieron eco de los "testimonios" de supuestos novios y amantes, tanto de él como de ella. Les pagaron por hablar de la pareja y lo que estas personas contaban no se ajustaba mucho a la realidad.
La voluptuosa morena se había enterado que la prensa del corazón planeaba publicar una exclusiva del romance entre ambos, pero "a su manera", es decir añadiendo alguna que otra falsedad, varias en realidad. La cantante sabía que eso les haría ganar dinero porque, por supuesto, el "bombazo periodístico" se imprimiría para la venta de ejemplares, así que decidió destrozarles la exclusiva. De ese modo no podrían avisar a la audiencia del romance. Si ella se les adelantaba, ellos ya solo podrían contar lo sucedido en el concierto pero no serían los primeros en desvelar al mundo que ella y Joakim estaban enamorados. Sería ella, una de las partes implicadas en hacerlo.
Serena logró lo que quería y la prensa no pudo dar la "noticia en primicia" como si fuera una novedad ya que la cantante ya se había encargado de hacerlo.
A la prensa eso le molestó, claro que les molestó, pero ya no podían hacer nada. La pareja no tolera a la prensa pues sabe como son algunos medios de comunicación, que de comunicación nada tienen, más bien desinformación. Tenían amigos artistas que ya habían sufrido los rumores y mentiras crueles de los tabloides, en especial de los británicos y estadounidenses.
Cuando la pareja sale de la iglesia, sus parientes y amigos se acercan a felicitarlos, pero tienen que sortear al grupo de reporteros gráficos que sin ningún tipo de escrúpulos se han metido en el grupo de la familia para hacer una foto a los recién casados, aunque los familiares de los contrayentes intentan impedirlo.
—¡Déjenos hacer nuestro trabajo, señora! —se queja uno de los paparazis.
—¿Trabajo? ¿Trabajo mentir a propósito sobre la gente solo porque son personas públicas? —responde la madre del novio.
—Usted no lo entiende, señora. ¡Apartése! —le exige el fotógrafo a la invitada a la boda de malos modos.
—Esto es un momento íntimo hagan el favor de marcharse. —les ordena el padre del novio.
—Estamos en la calle y la calle de todos. —les responde otro esos los periodistas irrespetuosos y prepotentes que se dedican al mundo del espectáculo. —Además son figuras públicas de modo que podemos filmar lo que nos dé la gana.
—Puede que estéis en la calle pero es una celebración privada e íntima de modo que os pido de buenas formas que os marchéis.—les advierte el hombre de cabello oscuro y piel pálida.
—Estas figuras públicas son personas también y en este momento no están trabajando, ni en un acto público. Decís que la calle es un espacio público pero es que los espacios privados tampoco los respetáis y algunos de vosotros os coláis en casas ajenas y hospitales para grabar a la gente y siempre decís lo mismo "estamos haciendo nuestro trabajo". No respetáis nada y creéis que vuestra profesión es sinónimo de hacer lo que queréis sin consecuencias y que nadie os puede tocar, ni asumís responsabilidad alguna por vuestros actos.
Aunque los reporteros no le responden en ese momento, algunos sonríen al suegro de Serena con cinismo.
Por desgracia eso es cierto, pocas veces pagan por lo que hacen, por las mentiras, por el acoso. Esa sonrisa cínica propia de quien sabe que se encuentra en una posición de poder enerva al padre de Joakim que desea ir a por ellos, por suerte en ese instante aparece su ya consuegro con el que ha conectado muy bien desde que se conocieron y se lo lleva de allí.
Cuando los invitados a la fiesta se dan cuenta que los paparazzis intentan tomar fotos de los recién casados, todos se colocan en torno a la pareja tapándolos evitando de esa manera que puedan capturar imagen alguna. Incluso cuando los fotógrafos alzan sus cámaras para grabarlos desde arriba con las cámaras, los familiares de la pareja usan cualquier, cosa, cualquier objeto que les tape la visión a los periodistas, en especial las pamelas que algunas de las invitadas han lucido en la boda y que han resultado ser de lo más eficaces en lo que se refiere a tapar a los novios.
Esta situación irrita a los chicos de la prensa que se ven imposibilitados para cumplir con el objetivo que se habían propuesto.
En el momento en que los novios suben al coche, otro automóvil que corre a velocidad excesiva impacta con el coche de los recién casados provocando que la pareja se golpee en la cabeza de manera violenta y sus oídos sangren.
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